¿Eres uno de los que celebrarán con Jesús?

Acompáñame a leer esta triste historia.

»En el reino de Dios pasará lo mismo que sucedió en una boda. Cuando ya era de noche, diez muchachas tomaron sus lámparas de aceite y salieron a recibir al novio.
Cinco de ellas eran descuidadas, y las otras cinco, responsables. Las cinco descuidadas no llevaron aceite suficiente, pero las cinco responsables llevaron aceite para llenar sus lámparas de nuevo.
 »Como el novio tardó mucho en llegar, a las diez muchachas les dio sueño y se durmieron. Como a la media noche, se oyeron gritos: “¡Ya viene el novio, salgan a recibirlo!” 
»Las muchachas se levantaron y comenzaron a preparar sus lámparas. Entonces las cinco muchachas descuidadas dijeron a las responsables: “Compartan con nosotras el aceite que ustedes traen, porque nuestras lámparas se están apagando”. 
»Las cinco responsables contestaron: “No tenemos bastante aceite para darles también a ustedes. Es mejor que vayan a comprarlo.” 
»Mientras las cinco muchachas descuidadas fueron a comprar aceite, llegó el novio. Entonces, las cinco muchachas responsables entraron con él a la fiesta de bodas, y la puerta se cerró. Cuando las cinco descuidadas volvieron, encontraron todo cerrado y gritaron: “¡Señor, Señor, ábranos la puerta!” 
»Pero el novio les contestó: “No sé quiénes son ustedes. No las conozco.”
Mateo 25:1‭-‬12

Esta historia cada vez que la leo trae algo nuevo a mi vida. Me hace entender que debo ser una persona sensata, prudente y RESPONSABLE.
Y sino lo soy vengo a ser una persona imprudente, insensata, despreocupada e irresponsable.

Nosotros no sabemos el día en que volverá nuestro Salvador Jesús. Llevamos dentro de nosotros una lámpara, se supone que somos luz. Pero, y si llega Jesús y te encuentra apagado?

Esta es una historia que deja en claro que los que se irán a celebrar con el novio, Jesús, son las personas prudentes, responsables, los que no dejan de cada día hacer que Dios llene su lámpara de aceite. Son los que no dejan de orar, de ayunar, de llevar una vida Santa y digna.

Decimos “Es difícil orar tanto, o ayunar tanto”. Pero no lo es. A una persona del siglo pasado le sería difícil usar un celular moderno, pero a nosotros no. Por la costumbre.

Si nos acostumbramos a llevar la vida que DIOS quiere que llevemos, no será difícil guardarse para él. Al contrario, será difícil para nosotros andar vacíos, sin aceite, apagados, sin revelación, sin visión, sin Cristo.

Kristver Astacio


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